19.5.10

un porro mental (ayeres revisitados)




advertencia/discleimer: el siguiente artículo contiene un peligroso nivel de auto-expresión. no hay nada remotamente informativo, interesante y/o gracioso en este artículo. ni siquiera la foto que acompaña al artículo tiene sentido. simplemente, estoy pesaroso y me quiero sacar la mala onda.

no me vendrán con pendejadas, pues el mundo es nuestro patio y eso se nos olvida cuando crecemos. hoy, voy a jugar a ser yo, y mientras sea yo no seré ni bohemio ni músico ni cague de risa.

he bloqueado demasiado el corazón, al punto que ahora me duele, y no es en sentido poético. por eso me ausenté un buen rato de aquí, porque me preocupo demasiado de lo que digan los demás sobre mi blog, entes ausentes de mis procesos psicolúdicos, cuando debería preocuparme por darme gusto a mí, que soy la persona más importante del universo.

leer un poquito de la obra de medardo ángel silva seguramente tuvo que ver con eso de ponerme melancólico. el man tenía tanto feeling que un día se mató por su chica. sí le cacho, porque estas monas han sabido despertar pasiones bien intensas... uno no tiene que ponerse intenso nomás.

caluroso/cariñoso saludo a todas mis monas preciosas, ya vivan acá o allá. me alegra que compartan un poquito de sus vidas conmigo. cuando encuentre la salida de mí mismo, las visitaré. este bendito problema de la distancia...

basta de preludios, a lo que vinimos: me han aconsejado re-imaginar los malos trips del pasado, pero con final feliz agregado en post-producción mental. pega la teoría, pasemos a la práctica:

aunque mis papás se separaron allá por el noventaytrés, nunca me di cuenta, pues siempre estuvieron ahí para mí. entre los dos, jamás dejaron que me jale un solo deber. cuando salí del cole, mi papá me regaló su propio carro, para tener cómo moverme cuando tenía tocadas. yo le agradecí con dos carros cuando me dieron mi primer disco de oro. viejo, mi querido viejo, no sé quién sería sin vos...

la flaca se dejó de huevadas, se tomó par copas y se me declaró en una fiesta de quinceaños. como jamás me ha parecido fea, me pareció bacán el gesto y le acepté. entramos. entre cuarto y sexto curso nos debimos haber revolcado unas veintemilypico de veces, un poco más cuando había media jornada. hacerle el amor a ella es lo más cerca que he estado de la muerte por snu-snu. aún no tenemos hijos, pero después de cinco hijas, yo digo que la sexta es la vencida...

a los cojudos/hijueputas/carechimbas que se metían conmigo por ser chiquito y flaco pero más inteligente que todos ellos juntos, les saqué la mierda a patadas. me fugué de la última hora (antes fugarse era frescazo), me metí a sus respectivas aulas y empecé con la revancha...

cacho jajajaja, no les saqué la mierda a patadas... sino con un bate de béisbol de aluminio que me saqué de la bodega. obvio que luego me querían poner carta y todo por agresión física no programada, pero fingí demencia por el estrés de los exámenes, y me salvé de milagro. boys will be boys, dijeron en la reunión. ahora, esos broderes tan hechos los arrechos están gordos, calvos, mal casados y cada vez que se sientan, las huellas de mi bate laten en sus espinazos. yo no he envejecido un solo día, en cambio. nemo me impune lacessit, como decía el amigo montresor...

la loquita que se pasaba remándome plata en recreo recapacitó de su interesado proceder, y en bávaro, me renegoció la deuda: una felación por cada dólar prestado. ahora, siempre que vuelve de la yoni, me llama y me ruega para que vuelva a cobrarle, pero sin plata de por medio. yo, que aprendí mi lección, hice lo que no hacía antes y simplemente le digo que NO thanks, go screw somebody else...

un día cuando tenía dieciséis años, me caí en la ducha. cuando recobré la conciencia, descubrí que podía cantar. así es: sin importar el género o dificultad, yo poseía la virtud de emitir melodías con mi voz, sin ningún proceso de aprendizaje conciente.

aprovechando esa meliflua facultad, cogí una guitarra (o sea la que me dieron mis papás por mis buenas notas), y me puse a sacar canciones ajenas. tonadas tristes o alegres, todo me salía bien cantado. luego me entró la gana de hacer yo mismo mis canciones. les hice oír a unos amigos ahí que tenían un estudio de grabación, y me acolitaron con tiempo para dejar algunas ahí grabaditas. eso pasó a a manos de otros músicos, gente establecida, quienes dejaron sus bandas para acolitarme. el resto, ya es historia... oria... oria... ia... ia...

pasado el ejercicio, me siento mejor.
un porro mental, diríase.