ocasión histórica: tengo una taza de café a la mano mientras escribo. este fenómeno ocurre muuuy de vez en cuando. ¿el motivo? tengo síntomas de resfriado. desde ayer me cogió el ataque de estornudos, y ya tocó proveerse del rollo de papel higiénico, para contener y desechar, pues, las eventualidades del caso. la constante fricción me está asando la nariz. ya se me ha de pasar. mientras tanto, a gozar el trip de las pastillas para cortar los síntomas antes mencionados.
otra vez en una cárcel, pero esta vez los gérmenes me apresaron. lamentablemente, es el tipo de malestar que afecta el honorable sistema cantador. ni cómo "arreglar", que esta condena es inaplazable e ineludible. prometo engullir vitamina ce en todas sus formas y llevar bufanda. ahora sí parece que va a llover/hacer frío...
¿cómo se hace para lanzarse con obra propia en esta época de la historia, cuando ya todo se ha hecho y todo se ha dicho? sencillo: hay que edificar, desde el fondo de tu ser, la convicción de que tu también tienes algo que decir.
obviamente, hay que saber escribir canciones originales, tener hambre de gloria, ser afinado, contar con la bendición genética de una voz pasable, educar el sentido literario, pero nada de eso sirve si no tienes las ganas de salir solito en frente de un montón de gente, y decir: "éstas son mis historias. las cuento desde el corazón, y son un espejo del tuyo propio." eso, y no comerle mierda a los críticos.
eso del hambre es chance importante. sin hambre, no tienes qué te motive a seguir adelante. sin hambre, sólo tienes un hobby bacán. no es que nadie va a venir a golpear tu puertita diciendo: "eres lo más chévere desde las papas fritas. firma aquí, y el mundo se va enamorar de tu arte." por esos empachos es que decidí ir por mi cuenta...
todo esto lo pongo aquí para recordármelo.
sin praxis, esta palabrería no tiene sentido.