me bajé una taza de colada morada. demasiada glucosa, si me atengo a las instrucciones de una de mis entrenadoras vocales. pero estamos en la época, carajo, y de vez en cuando hay que saltarse las vallas, como todo un atleta de la subversión. si se la topan, no le dirán que también me pegué una guagua de pan rellena de chocolate.
tuve un sueño bien entretenido (para mis estándares): resulta que era actor de una serie y en plena filmación del piloto, se me ocurrió reformatear todo a comedia. ya tenía a todo el cast and crew de mi lado, cuando mi tía propinó un inoportuno golpe sobre la puerta. chao sueño de TV, hola escritorio voluminoso de la casa vecina.
ahora le propiné unos leves ajustes a la andrea nocetti strat. estaba con harto slack en las cuerdas. por hecho el bacán, yo le había fijado una acción (altura de las cuerdas) muy baja, lo que provocaba un excesivo buzz en el fretboard (¿por qué los términos técnicos siempre serán en inglés? uno se hace bilingüe a la fuerza).
ayer de noche estaba en medio de un abismo: un pasado completamente esquivo, sin más profundidad que un saludo algo forzado, sin recuerdos ni bonding. gente que debería conocer de memoria, so pena de convivir algo durante más de una década. k-12. pero no los conozco, ni ellos me conocen a mí. después de un saludo y un update sobre la vida de cada uno, nada. igual los quiero mucho. afecto goteando levemente sobre un lavabo que no limpió nada. nunca estuve listo...
tampoco estoy listo para los fines de semana. me trastornan demasiado la rutina. no soy tan fan de la rutina, pero entre semana, la paso relativamente en calma. en sábado y domingo, la extra-ordinaria presencia del resto de la familia en la casa me altera la disciplina pseudo-monástica. como todo se acaba, mejor no me quejo. mañana, al daily grind.
"todas las cosas que al mar tiramos, nos las devuelve siempre la marea"

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