en pleno frío de un octubre cabalmente remojado, lo primero que me salió de la andrea nocetti signature strat fue un rocanrol bien vintage. como ahora ando con una grabadora igual de vintage (mini cassette, comprada en sucres, más grande que una cajetilla entera, dospilasdoblea), ya no se me escapan las ideas. grabadora rehabilitada: antes no me había servido más que para un sólo proyecto jaisculero de periodismo, y para capturar la voz de mi primer crush masivo.
lo más trabajoso del proceso creativo es esperar a que se te aparezca alguna idea digna de pulir. cuando coges la guitarra con el propósito de escribir el hit más representativo y taquillero de tu género, usualmente terminas con algo que sonará bien berreado. una idea chévere suele surgir casi como un estornudo: bien de repente, sin mucho aviso, y si no estabas pilas ese rato, esaplaticaseperdiódejeasí.
la canción que más me gusta me salió así, de golpe. chateando con una del hontanar, de repente se me rayó la chama y dejó de contestar. como pensé que era mi culpa (en realidad la culpa fue de ambos), cogí la guitarra a las dos de la mañana y me puse a armar una canción para que me perdone. salió todito de golpe: intro riff / verso / precoro / coro / re-intro etc.
hubiera sacado letra ese rato, pero la unidad materna se enojó con todo el estruendo (la verdad sólo era la silla que sonaba full; con tanto dedicated gear sólo hay bulla en los audífonos), así que quedó a medias. ése fue el fail, como se dice en estos días. dos años, y la tonada de marras sigue incompleta al más puro estilo de chinese democracy, jajajaja
si tienes una idea buena bonita y bacana, termínala ese rato. la inspiración es como un rayo: es muy cagado que pegue dos veces en el mismo lugar. no digo que no pase nunca, pero las probabilidades son slim to none.

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